La Web se ha convertido en un excelente espacio para compartir e innovar en términos de organización y representación de información, motivado por el avance acelerado de nuevas técnicas y modelos de desarrollo más flexibles y dinámicos. En los últimos dos años he escuchado, leído e intercambiado diferentes, pero a la vez convergentes, miradas hacia las nuevas posibilidades que nos ofrece la Web como plataforma operativa.
Se derivan entonces algunas interrogantes con relación a la transición de una Web 1.0 a una Web 2.0 (…y en algunos casos a una Web n), como por ejemplo:
¿Qué es la Web 2.0?
¿Por qué una Web 2.0?
¿Para qué una Web 2.0?
Lo cierto es que la Web ha cambiado la forma en que los internautas viven, intercambian y trabajan en red. Al igual que muchos otros conceptos importantes, la Web 2.0, en opinión compartida con Tim O´Reilly, no tiene límites definidos, sino más bien un núcleo gravitatorio. Conceptualmente, la Web 2.0 puede representarse a través de un conjunto de principios y prácticas que mantienen unido un verdadero sistema global de sitios o aplicaciones Web que demuestran algunas de esas prácticas, o todas ellas, situadas a una distancia variable de dicho núcleo.Esta analogía con el sistema solar motiva a que se reflexione en torno a una nueva forma de producción, investigación, desarrollo y hasta de entretenimiento, basada en el aprovechamiento de la potencia de la Web como plataforma y no como un conjunto de herramientas a isladas,estáticas y orientada a sistemas legados (stovepiped systems), en función de la inteligencia colectiva, como es el caso de la enciclopedia libre Wikipedia.
Esta última se fundamenta originalmente en el paradigma Open Source, con una visión compartida y descentalizada de producción de contenidos , teniendo como una de sus premisas que ” si existen suficientes ojos observando, los errores son superficiales” a la creación de contenidos.Otro de los elementos clave a tener en cuenta es el uso de las Bases de Datos en función de la creación de aplicaciones Web incrementales y autogestionables. Sitios como del.icio.us y Flickr, han sido pioneros en lo que muchos han denominado folksonomía (en oposición a las taxonomías), que propician un estilo de categorización colectiva mediante descriptores elegidos libremente (tags), lo que hace posible establecer asociaciones mútiples o parcialmente coincidentes como las que emplea el cerebro humano, en lugar de categorías rígidas.
Otro elemento significativo lo aporta el auge de los esquemas de datos basados en XML, como es el caso de RSS (Really Simple Syndication), permitiendo no solo que alguien enlace a una página, sino que reciba una actualización de los contenidos cada vez que la página cambia. Desde el punto de vista arquitectónico, resulta significativo la adopción de modelos y plataformas de programación ligeros por parte de las grandes empresas como IBM WebSphere, orientados a la comunicación, entendimiento y escalabilidad de aplicaciones distribuidas mediante Web Services a través de interfaces débilmente acopladas y altamente interoperables.
En resumen, la Web 2.0 es más que un Neologismo o un Buzzword, es una nueva forma de utilizar la Web como una arquitectura viva y en constante crecimiento, basado en principios compartidos, visión de aprendizaje y retroalimentación colectiva. El éxito de Google, por solo citar un ejemplo, guiado por esta visión de la Web, puede estar ligado a lo que Chris Anderson denominó “the long tail” (el largo rastro), aprovechando el poder colectivo de los pequeños sitios que forman el grueso de los contenidos de la Web en función del autoservicio por parte de los usuarios y la gestión descentralizada de los datos para alcanzar a toda la Web, para alcanzar a los extremos y no solo al centro, a la larga cola y no solo a la cabeza “the big head” .
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