Hace unos días consultaba dos artículos muy interesantes, vía Nosolousabilidad, pertenecientes a Guillermo Jorge y Botana, Licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Magíster en Psicolingüística Aplicada, donde se trataba un tema medular en la medición de la satisfacción de los usuarios cuando interactúan con las interfaces gráficas y el nivel de usabilidad que estas les proporcionan.
Se trata del aporte que ha tenido la aplicación del Análiisis de la Semántica Latente (Latent Semantic Analysis) en los estudios de Usabilidad y en general, en el diseño de sistemas de información con significado relevante para los usuarios. Resulta que en los últimos 5 años se habla, casi con frenesí, de "una Web con significado" o "Web inteligente", donde el papel de los sistemas automáticos de recuperación de información puede ser de gran utilidad, confiabilidad y precisión en la visulaización final de la información por los usuarios. Lo cierto es que mucho tiene que ver, a mi modesto entender, la aplicación de métodos y técnicas de comprobación del significado que subyacen en el modelo mental los usuarios.
El Análisis de la Semántica Latente, es un tipo de análisis computacional que, basado en un algoritmo matemático, permite determinar y cuantificar la similitud de significado entre piezas textuales pertenecientes a un mismo dominio de conocimiento (Gutiérrez, 2005), y que tiene su origen en la LSI (Latent Semantic Indexing), método automático de recuperción de información (e.g en los buscadores de Internet) que incorpora la descomposición de valores singulares (Singular Value Descomposition), con el propósito de superar las dificultades semánticas generadas por la sinonimia y la polisemia en la correlación de las palabras que las personas emplean para efectuar búsquedas documentales contenidos en bases de datos (Dreerwester, Dumais, Furnas,Landauer & Harshman,1990).
Entonces cabe pregutarse ¿qué relación puede existir entre el Análisis de la Semántica Latente y las interfaces gráfica de usuario ? Pues bien, en muchas ocasiones los usuarios no comprenden el significado de ciertos términos que se manejan en una interface por ajustarse única y exclusivamente al modelo mental de los diseñadres o expertos en un dominio del conocimiento dado. Este modelo proporciona, entre muchas otras ventajas, una aproximación conceptual hacia la familiaridad y similitud que puede existir en torno al correcto etiquetado y distribución de la navegación de forma coherente con la representación de nuestros usuarios, lo cual permitirá determinar qué palabras pueden resultar de difícil entendimiento y sustituirlas por otras que se ajusten al contexto de uso de estos.
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